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¿Qué motor me conviene?

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¿Qué motor me conviene?

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¿Pensando en coche nuevo? Si es así, una de las primeras dudas que nos surgen es ¿qué motor me conviene más: gasolina, diésel, híbrido o eléctrico? Una compra racional no sólo debe tener en cuenta el precio del vehículo sino también su futuro coste. De entre esos costes, uno de los más relevantes es el gasto en combustible. Por eso, además de ofrecerte opciones de gasolina o diésel, te ofrecemos una opción más ecológica y económica con el auge de los vehículos híbridos o eléctricos.

Si buscas un coche con buenas prestaciones y no haces demasiados kilómetros la mejor opción es la gasolina. Por el contrario, si te gusta echarte al asfalto y sueles realizar viajes largos, el gasóleo es la alternativa. En los últimos años a estas dos opciones se están sumando alternativas más ecológicas como los híbridos y eléctricos que están aconsejados para la conducción en la ciudad.

Motor de gasolina

Podemos dividirlos en dos grupos: convencionales atmosféricos y modernos turboalimentados de menor cilindrada y un consumo menor. Para coches pequeños y medianos que no hagan demasiados kilómetros es aconsejable un motor de gasolina moderno ya que ahorra bastante dinero con su homónimo diésel y reduce el coste de algunos mantenimientos. Para coches más grandes el motor de gasolina solo es factible si puedes afrontar su elevado consumo. En cambio, con los coches deportivos, este combustible se posiciona como el rey gracias a su capacidad para entregar mucha potencia a altas revoluciones.

Los motores gasolina se han ido refinando y han introducido los motores “downsizing”, un motor de menos cilindrada asociado a un turbocompresor que consiguen cifras de potencia equivalentes y consumos menores que los motores atmosféricos de elevada cilindrada. Entre los coches que menos consumen actualmente destacan el Vokswagen Polo 1.0 TSI 95 CV, el Smart ForTwo 0.9T 90CV, el Skoda Octavia 1.0 TSI 115 CV Automático o el Audi A1 1.0 TF SI 95 CV con un consumo medio de 4,1 litros cada 100 kilómetros.

Motor diésel

Estos motores son una gran alternativa para coches medianos y grandes y que hacen muchos kilómetros al año ya que tiene muy buenas prestaciones con consumos más ajustado que su homónimo en gasolina a lo que se suma que el precio del diésel es más barato que la gasolina. No obstante, el precio de la unidad es más elevado.

Los motores diésel han experimentado una gran revolución en los últimos años, sus motores se han ido refinando ya no son aquellos coches lentos y ruidosos de hace unas décadas. Han mejorado las prestaciones y cuenta con una amplia oferta de potencias que alcanzan todas las categorías.

Así la combinación de las buenas prestaciones, el bajo consumo y el precio más barato del gasóleo hacen que muchos conductores opten por esta motorización. Entre los coches equipados con motor diésel más baratos del mercado encontramos los Dacia Duster, Lodgy y

Logan; el Seat Ibiza 1.4 TDI 75 CV; el Renault Clio 1.5 dCj 75 CV o el Peugeot 208 1.6 BlueHDi 75 CV.

Motor híbrido

En la actualidad, debido a la normativa de la Unión Europea sobre emisiones contaminantes que ha marcado como límite unas emisiones medias de CO2 de 95 gr/km en 2020, a las medidas restrictivas de los ayuntamientos para disminuir la contaminación del aire en las grandes urbes y al cambio de mentalidad de la ciudadanía, mucho más interesada en el cuidado del medio ambiente, ha hecho que aumente la apuesta por la movilidad sostenible. Es por esto que los híbridos se están abriendo un hueco en el mercado por su apuesta por el uso de energías alternativas al combustible tradicional.

Los híbridos se aprovechan mucho más por la ciudad ya que el aporte eléctrico permite reducir el consumo de combustible fósil. Un  vehículo híbrido combina dos motorizaciones compuestas por un motor de combustión interna y otro eléctrico alimentado por baterías principalmente de litio que se encargan de almacenar la energía.

Podemos diferenciar varios tipos de híbridos en el mercado: los microhíbridos, los semi-híbridos, los híbridos-enchufables, los híbridos puros y el de rango extendido.

En los microhíbridos se apaga el motor térmico en las paradas y al arrancar un alternador reversible enciende el motor usando energía recuperada de la detención. Por su parte los semi-híbridos, utilizan como asistencia al motor térmico el eléctrico y es capaz de generar energía en las frenadas y retenciones pero no puede impulsarse de forma 100% eléctrica.

La peculiaridad de los enchufables o plug-in es que tienen baterías recargables a través de la corriente eléctrica, es decir, enchufándolo a una toma de corriente lo que permite aumentar la autonomía en modo eléctrico que un híbrido convencional. Los híbridos puros pueden circular solo con el motor eléctrico, mientras que el térmico está apagado. Este cambio puede ser automático o voluntario. Por último, los híbridos de rango extendido solo necesitan el motor térmico para recargar las baterías. En la actualidad, muchas marcas de automóviles están apostando por los plug-in, así vemos que este año se prevé varios lanzamientos de este modelo de híbrido.

También el sector de lujo se está abriendo paso en el segmento híbrido ya que se benefician de la reducción de los impuestos por las emisiones homologadas lo que hace que en algunos casos los precios sean más competitivos. Un ejemplo de ello son los modelos Tesla o el Porsche Panamera 4 E Hybrid.

Frente a otros sistemas de propulsión alternativa, el híbrido tiene la ventaja de que su consumo es muy inferior al de un modelo equivalente no-híbrido. Esto se debe a que recupera la energía que otros modelos desperdician gracias a sus baterías. Además sus emisiones son muy bajas por lo que están exentos de las restricciones en la circulación impuestas por los ayuntamientos.

De la misma forma, los propietarios de los híbridos están exentos del impuesto de circulación en la mayoría de las ciudades o pueden beneficiarse de una rebaja de los mismos.   

Según la Asociación española de fabricantes de automóviles y camiones, ANFAC, la venta de coches híbridos aumentó un 107% en el mes de marzo con un total de 4.500 unidades registradas híbridos.  En el primer trimestre del año, los híbridos alcanzaron un volumen de 12.723 unidades, con un incremento del 99.3% con respecto al mismo periodo de 2016.

Mantenimiento del motor

La revisión del motor es básica para el buen funcionamiento de cualquier vehículo y se realiza de forma periódica cada cierto ciclo de kilómetros. La principal diferencia entre los motores de gasolina y diésel es el cambio del filtro del combustible en el caso de los últimos. La sustitución de este elemento es de vital importancia mientras que en los motores de gasolina estos filtros son secundarios. En cada cambio es importante revisar que no haya impurezas que puedan dañar el sistema. De igual modo, se debe comprobar el estado de los calentadores, ya que su función es la de precalentar el combustible.

Por otra parte, los motores de gasolina requieren una comprobación periódica del espesor entre los electrodos de las bujías, para asegurar un correcto salto de chispa, que deriva en un correcto funcionamiento del motor.

Otra de las grandes diferencias de ambos motores en cuanto a su mantenimiento es el cambio de las correas de distribución. En los diésel, la vida útil de este elemento se ha alargado pudiendo llegar hasta los 200.000 km mientras que en los motores gasolina hay que reemplazarlo entre los 120.000 km y los 150.000 km.

Además, para combatir las altas emisiones contaminantes que desprenden los diésel y cumplir así con la normativa Euro VI, los modelos más potentes integran un sistema de reducción catalítica por urea. Para ello disponen de un depósito independiente que hay que rellenar con ese líquido cada 10.000 km.

En los motores diésel también es importante vigilar las válvulas de recirculación de gases (EGR) algo secundario en los núcleos de gasolina ya que no requieren una especial atención a los sistemas de anticontaminación.

Por su parte, los coches híbridos, contrario a lo que popularmente se piensa, tiene un coste de mantenimiento más bajo que los motores de combustión que puede llegar a suponer un 50% menos que un motor de combustión. Esto se debe a principalmente a dos motivos: a que necesitan menos elementos para su funcionamiento y al menor desgaste que sufre con el paso del tiempo.

Puede asustarnos pensar que con dos motores bajo el capó el mantenimiento será el doble. Pero no es así, los híbridos no implican un mantenimiento extra sino que habrá que revisarlo cuando le toque, al igual que cualquier otro tipo de motor.

Un coche híbrido no suele tener correa de distribución ni tampoco embrague, permitiendo un ahorra extra al no tener que sustituirlos. Además, el motor eléctrico que incorpora es prácticamente eterno y las baterías que incorpora pueden llegar a durar hasta los 500.000 km en un vehículo. De la misma forma los frenos suelen durar más kilómetros ya que para frenar se opta por un frenado regenerativo que permite la recuperación de la energía para el motor eléctrico.

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